Leyendas
de los mundiales
A lo largo de la historia de los Mundiales de fútbol, algunos jugadores lograron trascender el juego y convertirse en verdaderas leyendas. Sus actuaciones, goles y liderazgos marcaron cada época y quedaron grabados en la memoria del deporte.
Un recorrido por los jugadores más destacados de cada Mundial. La selección fue generada al 100 % por Inteligencia Artificial, a partir de datos y análisis histórico.
Campeón del mundo, torneo perfecto y Balón de Oro. Lionel Messi brilló en el Mundial de Qatar 2022, anotando 7 goles, incluidos 2 en la gran final contra Francia. En cuartos de final, tras un partido polémico ante Países Bajos (2-2, ganado por Argentina en penales), protagonizó un tenso cruce verbal con el técnico Louis van Gaal y algunos jugadores neerlandeses. De ese encuentro quedó una frase que se volvió icónica y viral: “¿Qué mirás, bobo? Andá pa’ allá”, dirigida al delantero Wout Weghorst.
Se coronó con el Balón de Oro del torneo, destacándose como el motor del mediocampo de Croacia. Su habilidad para distribuir el balón, realizar transiciones rápidas y mantener el control del juego fue esencial para el éxito de su equipo. Gracias a su liderazgo y talento, Modrić condujo a Croacia hasta su primera final de la Copa del Mundo, logrando un hito histórico para la selección croata.
Se consagró como el goleador y la gran revelación del torneo. Fue la estrella de Colombia, liderando a su equipo con su creatividad y visión de juego excepcionales. Con 6 goles, se coronó como el máximo goleador del Mundial, y su gol contra Uruguay fue considerado uno de los más espectaculares del torneo.
Anotó el gol decisivo en la final contra Países Bajos, en el minuto 116 del tiempo extra, asegurando así el primer título mundial en la historia de España. Su capacidad para conducir el balón, sus regates y su visión de juego fueron fundamentales para desbordar defensas cerradas, especialmente en partidos clave como la semifinal contra Alemania y los cuartos de final frente a Paraguay, donde su clase y precisión marcaron la diferencia.
Zidane fue el cerebro y el alma de la selección francesa, dominando el ritmo del juego y liderando a un equipo que alcanzó la final contra todo pronóstico. Su capacidad para crear jugadas y tomar el control de los partidos fue fundamental durante todo el torneo. Sin embargo, en la prórroga de la final, fue expulsado por un cabezazo a Marco Materazzi, quien lo había provocado verbalmente. A pesar de la derrota en los penales y su expulsión, Zidane fue elegido Balón de Oro del Mundial 2006, reconociéndolo como mejor jugador del torneo por su sobresaliente rendimiento.
Ronaldo llegó al Mundial de 2002 tras superar graves lesiones de rodilla en los años anteriores, lo que había generado dudas sobre su capacidad para rendir al más alto nivel. Sin embargo, a pesar de esas adversidades, se consagró como máximo goleador del torneo, anotando 8 goles en total, incluyendo dos goles en la final que sellaron la victoria de Brasil.
Zidane fue el alma del equipo francés, destacándose por su capacidad para controlar el ritmo del juego y su rol clave en la transición de defensa a ataque. En la final contra Brasil, se convirtió en el gran protagonista. Aunque Zidane no fue particularmente conocido por sus asistencias directas, su influencia en el mediocampo fue decisiva; fue el motor del juego y el gran creador de jugadas. Un momento crucial de su actuación fue el pase de gol a Emmanuel Petit en los últimos minutos de la final, que selló el 3-0 y le dio a Francia su primer título mundial en la historia.
Durante el torneo, Romário anotó 5 goles, pero su contribución no se limitó a los goles; también participó activamente en la creación de jugadas y mostró una gran inteligencia en el campo. En la final contra Italia, aunque no anotó, su presencia fue esencial para el funcionamiento del equipo. Su actuación en el Mundial le valió el Balón de Oro como mejor jugador del torneo.
A pesar de no ser una figura destacada antes del torneo, Schillaci se consagró como máximo goleador del Mundial de 1990, con 6 goles en 7 partidos, y fue el motor ofensivo de una Italia que llegó hasta las semifinales y finalmente alcanzó el tercer lugar. Destacó por su capacidad para definir en el área y su instinto goleador. A lo largo del torneo, su determinación fue clave en momentos cruciales. Por su rendimiento, Schillaci recibió el Balón de Oro como mejor jugador del torneo, convirtiéndose en una de las grandes figuras del Mundial.
Maradona protagonizó dos momentos clave en los cuartos de final contra Inglaterra: la controvertida "Mano de Dios" y el gol del siglo, donde eludió a cinco jugadores para anotar uno de los mejores goles de la historia de los mundiales. Durante todo el torneo, marcó cinco goles y dio cinco asistencias, destacándose tanto como goleador como creador de jugadas.
El Mundial de 1982 marcó un regreso espectacular para Paolo Rossi, quien había estado suspendido por un escándalo de apuestas antes del torneo. Con una actuación memorable, terminó como máximo goleador del certamen con 6 goles, incluyendo un triplete en la histórica victoria 3-2 contra Brasil en los cuartos de final, uno de los partidos más épicos en la historia de los mundiales.
La destacada actuación de Kempes fue fundamental para que la selección argentina se coronara campeona del Mundial de 1978, logrando así su primer título mundial. Con 6 goles, terminó como máximo goleador del torneo y, gracias a su rendimiento excepcional, recibió el Balón de Oro al mejor jugador del certamen, consolidándose como una verdadera leyenda del fútbol argentino.
Johann Cruyff fue la estrella indiscutida del torneo, y su actuación se consolidó como una de las más memorables en la historia de los mundiales. Fue el máximo exponente del "fútbol total", un sistema táctico innovador en el que todos los jugadores podían adaptarse a diversas posiciones en el campo, promoviendo un juego de alta posesión y movimientos fluidos. Uno de los momentos más icónicos de su participación fue un regate que se hizo mundialmente famoso, conocido como el "Regate Cruyff". Con una finta rápida, Cruyff dejó descolocado al defensor brasileño Marinho Peres, y continuó su avance con gran elegancia. Este gesto, considerado uno de los más geniales en la historia del fútbol.
Pelé fue la figura más destacada del Mundial de 1970, liderando a Brasil hacia su tercer título mundial. Con 4 goles y varias asistencias, brilló en momentos clave, como su gol de cabeza en la final contra Italia (4-1) y su destacada actuación en la semifinal contra Perú. En cuartos de final, realizó una jugada memorable contra la Unión Soviética, donde mostró su increíble habilidad al recibir un pase de Tostão, regatear a un defensor y casi anotar un gol de antología.
Eusebio concluyó el Mundial de 1966 como máximo goleador del torneo, con 9 goles, una cifra impresionante que se mantuvo como récord durante muchos años. Su destacada actuación fue clave para que Portugal llegara a las semifinales y luchara por el tercer lugar. Uno de los momentos más significativos del torneo fue su enfrentamiento contra Brasil en los cuartos de final, donde, siendo aún un joven delantero, Eusebio logró superar a los campeones defensores, solidificando así su nombre en la historia del fútbol.
Fue el futbolista que llevó a Brasil al título en un torneo donde la selección perdió muy temprano a su mayor estrella, Pelé. Cuando esto ocurrió, Garrincha asumió todo el peso ofensivo del equipo y se convirtió en el protagonista absoluto del campeonato.
Pelé se convirtió en una de las estrellas más recordadas del Mundial de 1958 porque, con tan solo 17 años, realizó una actuación que marcó para siempre la historia del fútbol. Aunque no inició el torneo como titular, una vez que entró en el equipo transformó por completo el ataque de Brasil. Su mezcla de talento, velocidad mental e instinto goleador sorprendió al mundo entero.
Simbolizó al equipo más dominante y espectacular de la época: la legendaria Hungría Arrolladora. Su influencia iba mucho más allá de los goles que anotaba; era el líder futbolístico y emocional de un conjunto que revolucionó el juego con su estilo ofensivo, su precisión técnica y una inteligencia táctica muy adelantada para su tiempo.
Como capitán de Uruguay, mantuvo la calma de su equipo frente a la presión del Maracaná y fue decisivo en el histórico triunfo contra Brasil en la final, conocido como el “Maracanazo”. Su capacidad para organizar el juego, influir en sus compañeros y marcar un gol clave convirtió a Varela en la figura más destacada del torneo y en un verdadero héroe del fútbol mundial.
Fue el máximo goleador del torneo con 7 goles, destacó por su técnica, velocidad y creatividad, y tuvo una gran influencia en el juego pese a que Brasil no ganó el campeonato.
Fue la figura del equipo campeón, líder ofensivo y símbolo del fútbol italiano de la época. Aunque no fue el máximo goleador del torneo, su influencia, calidad técnica y capacidad para decidir partidos lo convirtieron en el jugador más importante del Mundial.
Fue el máximo goleador del torneo con 7 goles, destacó por su técnica, velocidad y creatividad, y tuvo una gran influencia en el juego pese a que Brasil no ganó el campeonato.